¿Y ahora? ¿Y después? Sin un plan…

Editorial




Somos un país con el GPS sin datos, no sabemos de dónde venimos ni hacia dónde vamos, cualquier viento nos lleva, ¿quién sabe dónde?

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Miramos hacia atrás y lo único que podemos encontrar es una caída ininterrumpida, una persistencia en el fracaso a lo largo de los últimos ochenta años que nos posiciona en los primeros lugares de los rankings más negativos de este mundo como referente del crecimiento de la pobreza, caída del PBI per cápita, años en recesión, cantidad de defaults y podemos seguir agregando. Todo esto habiendo partido desde un lugar destacado por crecimiento, gesta educativa, desarrollo, inversión, recursos naturales, etc.


¿Qué nos pasó? ¿Qué nos pasa? Padecemos de una soberbia que nos hace creer que somos los “campeones mundiales“ de todo, cuando en la realidad mostramos una incapacidad para el juego colectivo asombrosa. Una soberbia que ni siquiera nos permite dejar el orgullo de lado y copiar a los que mejor hacen las cosas. ¿Qué queremos inventar a esta altura?


Empecemos por lo básico, la unión hace la fuerza, juntémonos, evitemos la discordia y busquemos la concordia, no sirve la destrucción entre nosotros mismos lo que suma es la construcción colectiva, ya lo dijo Martin Fierro "Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera¨.


Definamos qué país queremos, coincidamos en la básico y construyamos, dejemos de destruir sistemáticamente y vayamos en busca de ese objetivo de país que nos incluya a todos, que nos permita desarrollarnos a todos por igual, que genere la confianza para canalizar las inversiones que van a financiar nuestro crecimiento, que nos permite desarrollar todo el potencial latente que nuestro país tiene en la producción de alimentos, energía, minería, turismo, conocimiento, que se lo debemos a los que menos tienen y a nuestros hijos por un futuro mejor.


La pandemia la sufre el mundo entero y todos los países deben afrontar desafíos económicos impensados, pero a diferencia de nosotros las mayoría cuenta con una hoja de ruta, si no nos gusta la palabra “plan”, que les ha permitido financiar las necesidades fiscales y de sustento de la actividad económica, de la salud, del trabajo, accediendo a financiamiento con tasas bajas en lugar de emitir como única alternativa. Ello nos va a llevar a un riesgo de estallido cambiario e inflacionario difícil de dimensionar.


Es difícil aceptar que todo esto a causa de nuestra negación a la importancia de contar con políticas macro y la preferencia por el “vamos viendo”, por la improvisación, por el no acuerdo, por el corto plazo, por la falta de planificación.


Cuando repasamos los trabajos presentados por la FPC a lo largo de los años encontramos que las limitantes para el crecimiento y desarrollo del país siguen siendo las mismas a pesar del tiempo transcurrido, seguridad jurídica, estabilidad económica, solvencia y equidad fiscal, inversión en infraestructura, educación, pobreza, etc.


¿Y por qué? ¿Porque no nos somos capaces de construir juntos con visión integral que defina objetivos de largo plazo para cada limitante y que independientemente del timonel de turno y sus matices, controlemos nuestros avances y/o desvíos para volver al rumbo elegido?


Mientras tanto el resto del mundo avanza y el espacio (mercado) que no ocupamos nosotros lo ocupa otro.

Ya lo dijo Ortega y Gasset a principios del siglo pasado “argentinos a las cosas”, carguemos el GPS y definamos adonde queremos ir todos juntos.


Si queremos llegar lejos, esa es condición necesaria.

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