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¿Quién seguirá alimentando al mundo, que crece de a mil millones por década?

Lic Gustavo Lopez. Consultor de la FPC

Un año para olvidar con severa sequía, heladas tardías y una política fiscal degradante; y una perspectiva alentadora, que mira una economía global que crece en la próxima década.


Un año para olvidar


Sin duda la cosecha actual quedará en la memoria como una de las de mayor escasez de precipitaciones en muchos años. Esta severa sequía que limitó la siembra y el desarrollo de los cultivos en general a la que se sumaron heladas tardías (cosecha fina y gruesa y producciones regionales), redujo sustantivamente la producción agropecuaria local.


Aún resulta difícil proyectar el volumen total de la cosecha de granos, debido a que continúa la incertidumbre en cuanto al impacto de la falta de lluvias, incluso en la etapa final de los cultivos, aunque sin duda la cifra se ubicaría entre las más bajas de los últimos 15 años cuando en 2008/09 se levantaron solo 62 millones de toneladas.


Es factible,que esta se ubique levemente por debajo de los 90 millones de toneladas, lo cual permitiría una producción en todo concepto (materia prima y producto elaborado) por debajo de los 58 millones de toneladas, aun considerando la importación temporaria de un volumen de soja para industrializar, que podría ser récord (8/9 mill/ton).


Ello implicaría un ingreso comercial de solo 28.5 mil millones de dólares con una merma respecto del ciclo anterior del orden de 15 mil millones de dólares, atenuada claro está, por un esquema de precios de exportación (FOB) que se ubicaría en los más altos de la historia con valores medios del orden de 485 dol/ton, vs. el promedio del último quinquenio que fue de solo 345 dol/ton.


Finalmente, la recaudación fiscal, considerando sólo los derechos de exportación, se vería muy afectada también con una caída entre ciclos cercana a 3.500 millones de dólares.


Si bien los pronósticos climáticos son más alentadores para la implantación de la nueva cosecha 2023/24, comienzan a preocupar la disponibilidad de semilla de calidad, en especial en soja y trigo.




Mirando el Futuro


Como es habitual en febrero de cada año, el USDA, Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, suele presentar sus proyecciones agropecuarias para la próxima década, haciendo una especial mención para ese país en cuanto al avance esperado en materia de área y producción de las principales comoditties y estimando los consumos mundiales de los mismos, consignando la demanda y el origen de la misma.


Esta práctica poco habitual para nosotros, con excepciones como las proyecciones que realiza y revisa cada cinco años la Fundación Producir Conservando, son de suma utilidad para conocer la mirada de los americanos en cuanto al desarrollo de los mercados y de sus principales actores.


Con miras al 2032, pensando en un mundo que albergará cerca de 8.500 millones de personas vs. los 7.800 millones actuales, de las cuales no menos del 60% se ubicarán en centros urbanos, el gran desafío será cómo alimentarlas.


La realidad muestra que, en el marco de una economía recuperándose con un promedio de crecimiento del producto bruto del orden del 2.8% anual acumulado para el periodo analizado; se prevé que la demanda y el comercio mundial sigan aumentando para todos los productos básicos durante el período de proyección.


El crecimiento del comercio agrícola mundial está impulsado principalmente por el aumento de la demanda de alimentos en los países de ingresos bajos y medianos. Si bien este será menor que en la década anterior, aún exhibe una tasa relevante.


Según el USDA, las economías asiáticas presentaran el mayor crecimiento de la demanda debido al aumento de los ingresos y la urbanización, aunque África va a la zaga en la expansión de la demanda de alimentos y el comercio agrícola, a diferencia de los países de ingresos altos que no serán los principales impulsores del aumento de la demanda y las importaciones, pero se espera que, para mantener una expansión gradual, deberán mantener niveles sostenidos de compra de muchos productos básicos.


Sin duda, se espera que China continúe siendo el mayor importador de muchos productos básicos durante la próxima década.


El consumo mundial de trigo se espera que aumente un 8,4 % por encima de los niveles de 2023/24 con una fuerte presencia de áfrica subsahariana y el sudeste asiático, como demandantes.

La necesidad de trigo para todos los usos se expandiera en las tres principales regiones consumidoras de trigo: India, China y la Unión Europea, regiones que representan alrededor del 45 por ciento de la población mundial.


Se prevé que la producción mundial de trigo aumente por debajo de la demanda a un 7,9 % durante la década lo cual permite inferir precios estables, debido a la menor acumulación de reservas.


Aquí el papel de Argentina es relevante, ubicándose según el USDA entre los primeros exportadores con volúmenes cercanos a 16 millones de toneladas.


Algo similar se espera en los granos forrajeros. En maíz en particular se proyecta que la producción total de maíz aumente un 13,8 por ciento durante el período, con Brasil como un claro productor y oferente mundial peleando el liderazgo con los Estados Unidos. Estas proyecciones indican que Argentina volvería a tener aportes de relevancia con volumen cercanos a 45 millones de toneladas.


Finalmente, el complejo soja se proyecta también con un fuerte crecimiento en su producción, en directa relación a la necesidad de poroto y harina para la transformación en carne.


Una vez más Brasil sería el líder indiscutido en la provisión mundial de la materia prima, aunque seguiría manteniendo Argentina la primera posición en cuanto a la oferta de harina de soja (34 mill/ton) y aceite de soja (7 mill).


En síntesis, a pesar de las fluctuaciones de los últimos años, de niveles récord de 140 mill/ton y una previsión muy baja para el ciclo actual, el mundo sigue apostando a una Argentina proveedora relevante de materia prima y productos con mayor grado de desarrollo y calidad.


Si a partir de las estimaciones de exportación, inferimos la producción total hacia inicios de los años 30, considerando los actuales niveles de consumos internos, podríamos pensar en un horizonte cercano a los 168/170 millones de toneladas, cifra similar a la proyectada por la Fundación Producir Conservando para igual horizonte, aunque con metodologías diferentes.


La posibilidad y potencialidad de crecimiento está intacto, las condiciones macroeconómicas mundiales parecieran ir acompañando al igual de las previsiones climáticas que deberían atender a una mayor neutralidad; solo estará en nosotros y nuestros gobernantes alcanzar estos volúmenes o aun superarlos, con políticas coherentes para el sector y reglas de juego claras, que en un marco de falta de intervención de los mercados y una drástica reducción de la asfixiante tributación actual permita alcanzar estos logros.


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