¿Qué pasaría si eliminaran las retenciones en Agricultura?

Ing. G. Oliverio, Lic. G. López, Fundación Producir Conservando


El trabajo realizado por la FPC muestra el enorme beneficio para el Estado –y en consecuencia para todos los argentinos- que generaría la eliminación de las mal llamadas retenciones.

Está claro frente al nivel de conflicto actual de la economía, que el problema fiscal de la Argentina es central y que por el lado de aumentar impuestos poco se puede hacer ya que estamos en niveles muy elevados de presión fiscal sobre PBI y ni hablar si consideramos que tenemos una economía informal del 40%, que eleva el peso sobre los que pagan impuestos.


Sin duda alguna el problema está fundamentalmente en el gasto aunque los ingresos se podrían mejorar disminuyendo la informalidad.


Al mismo tiempo los impuestos Distorsivos (Derechos de Exportación o mal llamadas retenciones, Créditos y débitos bancarios, Ingresos Brutos etc) son una fuente rápida y segura de recaudación y representan un porcentaje muy importante del total de la recaudación global, por lo que es muy difícil pensar en una rápida eliminación de los mismos en un momento como el actual, donde gran parte del gasto es gasto Social (jubilaciones, pensiones, planes sociales etc) y subsidios al transporte, energía y otros (que atienden indirectamente también lo social).

La producción granaria en Argentina está afectada, como otras actividades exportadoras, por derechos de exportación (DEX) de entre un 12 y un casi 33% según sea el cultivo y/o subproducto y ellos inciden fuertemente sobre los ingresos y el resultado económico de la producción global.


Los DEX del complejo granario aportan, en la actual campaña 2021-2022, casi 9800 millones de dólares a la recaudación global, lo que marca claramente su impacto en el presupuesto de ingresos estatales.


Es interesante poder hacer una proyección de cual podría ser el área sembrada, la producción global, los ingresos por exportaciones y el valor bruto de la producción sin la existencia de estos DEX, lo que mejoraría sensiblemente la competitividad y rentabilidad en forma diferencial por cultivo y según las distintas zonas.


Tomando como base el resultado productivo de la campaña que se está cerrando 2021/2022 y la proyección realizada por la Fundación Producir Conservando al 2029/2030, donde se plantea llegar a un área sembrada de 42,5 millones de Has totales y una Producción de 165 millones de Tn, pudimos simular que ocurriría con el área y producción de cada cultivo si los DEX no estuvieran presentes y mejorara sustancialmente y en forma diferencial la rentabilidad de los distintos cultivos integrantes de la rotación.


Sin considerar los DEX el precio promedio al productor considerado en esta proyección es de 500 dólares/Tn para Soja, 240 dólares el Maíz y 290 dólares el Trigo. Tomando los Márgenes Brutos de los principales cultivos de las zonas agrícolas ( Trigo/Soja de segunda, Maíz y Soja de primera) vemos que el resultado es similar a rendimientos equivalentes según la zona y tecnología utilizada, la gran diferencia es que mientras el costo de producción del cultivo de Maíz y el de la secuencia Trigo/Soja de segunda es de aproximadamente 1100-1200 dólares/Ha, en la zona Núcleo agrícola, el de una Soja de primera es de aproximadamente 650-700 dólares/Ha, por lo que la rentabilidad esperable de Soja de primera es mayor a rendimientos equivalentes de Maíz y Trigo o Cebada/Soja de segunda. En otras zonas de producción se mantiene el mismo esquema aunque con costos distintos y adecuados a los niveles de tecnología y rendimientos potenciales de los cultivos.


Es esperable por lo tanto que con la mejora en los precios sin DEX especialmente para el cultivo de Soja (por ser hoy el que paga casi 33% de DEX), se produzca un mayor crecimiento del área sembrada de este cultivo tanto de primera, como luego del Trigo o Cebada, como cultivo de segunda.


Tomando la nueva proyección al 2029/2030 y asumiendo que producto de la mejora de los precios obtenidos por la no existencia de los DEX es una hipótesis (1) válida que se anticipen estos resultados, la superficie sembrada pasa de 37 mill de Has a 42,5 millones y la producción crece algo más de 35 millones de Tn comparada con la 2021/2022.


Una hipótesis 2 es considerando un mayor crecimiento del área sembrada de Soja según las tendencias proyectadas al 2029, marca un crecimiento del área sembrada total a 45 millones de hectáreas y una producción global que crece a 173,7 millones de toneladas frente a los 130 millones de la última campaña.



Un dato importante es que al mismo tiempo que crece en las dos hipótesis el área sembrada de Soja de primera y de segunda, crece también en área de Maíz y Trigo, por lo que la relación de Cereales y Oleaginosos sobre el total sembrado se mantiene en 45% y 55% respectivamente en los dos casos. Esto es importante ya que asegura la realización de rotación de cultivos dentro del sistema de producción y con ello, usando la tecnología adecuada, la sustentabilidad del mismo.


Otro dato importante es que la superficie realmente ocupada en la dos hipótesis es de 37,5 y casi 40 millones de hectáreas ya que existe superposición de áreas de Trigo/Soja y Cebada/Soja. De esta forma hay una expansión del área agrícola pero a niveles en los que Argentina ya ha estado muy cerca en campañas anteriores (2017 y 2018).


El promedio del valor FOB de las Exportaciones granarias en 2020/2021 fue de 420 dólares por Tn y en 2021/2022 fueron 470 dólares/Tn.


Si tomamos estos valores como referencia de precios posibles de obtener en próximas campañas, el ingreso adicional por exportaciones se incrementaría respecto a la 2021/2022 en 7,8 y 13,8 mil millones de dólares respectivamente. Para el caso de ocurrir la hipótesis 2 los valores llegan a 12 a 18,7 mil millones de ingresos adicionales por exportaciones.



Dejando los valores de ingresos de divisas por exportaciones y tomando el valor bruto de la producción real, con los precios de la campaña 2020/2021 (promedios algo menores pero más reales que la campaña actual) pasaría de 55 mil millones a 73 mil millones de dólares.


Volviendo a la realidad de estos días en Argentina, es poco probable pensar en una eliminación rápida de los DEX y otros Impuestos distorsivos, por el impacto que los mismos tienen sobre la recaudación total y el destino mayoritario como Gasto Social de los recursos del estado, pero sin dudas hay incentivos económicos relevantes (12 a 18 mil millones de dólares adicionales según el caso) como para iniciar una etapa de fuerte reducción en el tiempo de los mismos, por ejemplo a cuenta de otros impuestos progresivos, como el Imp. a las Ganancias (propuesta del Dr. J. Llach en su trabajo para la FPC en 2005 y 2018), por lo que se minimiza el costo fiscal de la medida.


En próximas notas veremos qué limitantes tendríamos con estos aumentos de producción y qué impacto tendrían si le agregáramos valor en carnes, lácteos etc.