La salida… ¿Podremos mirar a largo plazo?


Hace pocos días el Dr. Juan Llach planteaba, en su artículo del diario La Nación del 20 de agosto*, ¨No alcanza con reactivar, hay que aspirar al desarrollo¨. Dentro de una larga lista de fracasos para encaminar nuestra economía y nuestro país, no hay lugar para cometer el mismo error de apostar solo a corto plazo. Estamos viviendo tiempos de cambios muy profundos por la revolución 4.0 y no podemos seguir rezagándonos del resto de los países de la región y del mundo en su conjunto, generando más pobreza como lo hemos venido haciendo los últimos 80 años. Claramente estamos hablando del camino a seguir una vez encaminada la solución de la pandemia y con el horizonte ya más despejado de la deuda con la totalidad de nuestros acreedores, ya que aún resta la negociación con FMI.


SIN DUDAS, ES CLAVE ANUNCIAR LO QUE VAMOS A HACER LO ANTES POSIBLE PARA PONER A NUESTRO PAÍS EN LA LISTA DE LOS ELEGIBLES PARA INVERTIR.

En los trabajos realizados por el Dr. Llach en los últimos años para la Fundación Producir Conservando el común denominador de todos ellos es marcar claramente el síndrome “Anti-Inversión¨ de nuestra economía reflejado en indicadores como:

  • Crecimiento del PIB desde 1980: 0,4% mientras que Países Desarrollados crecieron 1,8% anual y Países Emergentes un 3%.

  • Inflación, dentro de las 3 más altas del mundo en los últimos 20 años.

  • Presión Fiscal 2017del 34,2%/PIB (con Imp. Inflacionario) versus 26%/PIB en Países Emergentes, 23% en Chile y 34% en Países Desarrollados. Tenemos la presión fiscal de los PD pero con los servicios inexistentes del Estado como contrapartida.

  • La estructura Impositiva en Argentina es inédita. El 31% de la recaudación tributaria en 2016 fueron Impuestos “Distorsivos” y representaron el 11% del PIB (Derechos de Exportación, Ingresos Brutos, Débitos y Créditos bancarios etc.), mientras que por ejemplo en Brasil representan el 6,6% y en Chile y Uruguay los Impuestos distorsivos son menores al 1%. Hoy en Argentina representan el 12% del PBI. (J. Llach 2020)

  • Evasión Fiscal cercana al 40% frente a un 19,6% en Chile y un 16,4 % en P. Desarrollados.

  • Datos del Banco Mundial nos muestran que entre 2012 y 2016 Argentina estaba en el puesto 158 sobre 178 Países evaluados, computando: PBI, Inflación, Crecimiento de la Inversión y Carga Tributaria entre otros temas.

El resultado de todos estos números marcan como resultado una Inversión sobre el PIB en Argentina en el año 2016 del 14,8% versus un 23%/PIB en Chile, 20% en Uruguay y un 22% en P. Desarrollados.

Ese síndrome anti-Inversión es el responsable principal de la característica reacción de salida de una crisis que intenta la Argentina, pensando en reactivar el corto plazo y no en realizar los cambios que permitan crecer con desarrollo, como plantea el Dr. Llach en su nota.

Es imposible pensar en salir de los índices de pobreza y de la crisis actual sin un aumento de inversión genuina y generación de empleo, que soporte la brutal caída de la actividad económica, que, en 2020, se estima en algo más del 12% /PIB anual.


Lejos de volver a pensar en una reforma de la Justicia por estos días, que lo que genera es mayor inseguridad jurídica e inestabilidad, es fundamental marcar la hoja de ruta que va a definir las reglas, en las cuales los potenciales inversores deberían desenvolverse en los próximos años. En necesario definir un camino político, fiscal, legal e impositivo consensuado con todos los actores de nuestra economía, para evitar volver a cometer otro de los típicos errores en que hemos caído en el pasado, que es el cambio permanente de las reglas de juego, que es sin dudas causa de nuestra persistente caída por la falta de inversión.


Los cambios deberán ser graduales, pero se deben iniciar para poder pensar en generar nuevamente confianza en los potenciales inversores que hoy hay en un mundo con liquidez abundante para mantener la economía funcionado post pandemia.


Es necesario pensar en una reforma Impositiva de fondo, que elimine gradualmente los impuestos distorsivos en la economía, dando lugar a un mayor peso de los impuestos progresivos (impuestos a los Ingresos Netos de las Personas, a las Ganancias de Empresas etc.) Ver informe “Una Reforma Impositiva para el desarrollo sostenible y la inclusión social” del Dr. Llach en https://bit.ly/3gSlYk1


Dentro de la actividad económica en Argentina, la Cadena Agroindustrial (41 cadenas de valor) es sin dudas un actor relevante y con un potencial latente a desarrollar. El trabajo realizado por el Dr. Alberto Porto de la U. de La Plata para la F.P.C en 2019 marca que la CAI representó entre 2014 y 2018 entre el 50-52% del total de las Exportaciones (hoy 70% entre Enero y Julio de 2020) ; aportó casi un 45% promedio en dicho período, del total de los recursos tributarios del Estado Argentino en sus tres niveles (nacional, provincial y municipal); generó un saldo comercial neto (Exportaciones-Importaciones) de 24-25 mil millones de dólares frente a un Déficit de – 27 mil millones de dólares del saldo neto de otras actividades No CAI.

Estos números dan la idea clara que la CAI será un actor importante para los próximos años para generar Crecimiento, Desarrollo y Empleo en el País y no solo reactivación de corto plazo.

*Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/no-alcanza-reactivar-hay-aspirar-al-desarrollo-nid2425677

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