India, el gigante olvidado que vuelve a escena

(*) Lic. Gustavo López - Consultor de la Fundación Producir Conservando

Sin dudas el tándem China-India se presenta como el conglomerado poblacional y económico más importante del mundo, con proyecciones para las próximas décadas de un continuo crecimiento. A pesar de ello, sigue siendo su principal preocupación, reducir la pobreza de sus pueblos, requiriendo mayor cantidad de alimentos.

La Republica de la India, es el séptimo país más extenso del mundo (3.3 millones de km2) y el segundo más poblado luego de China con más de 1.370 millones de habitantes según información del corriente año, con una densidad de 416 hab/km2.


El Producto bruto Interno (nominal) alcanzaba, según información del FMI a 2.530 billones de dólares, lo cual lo ubicaba en el puesto décimo en el ranking mundial, en tanto que China es la segunda economía mundial con un PBI del orden de los 14.600 billones de dólares. Ello pone de manifiesto la diferencia en el PBI per cápita que se ubican en 1.907 y 10.429 dólares respectivamente.


Si agregamos las cifras de ambos gigantes asiáticos vemos que la población conjunta en la actualidad es equivalente al 35% del total mundial y el PBI, de crecimiento sostenido en las últimas décadas, representa aproximadamente el 22%.


Las proyecciones del USDA de crecimiento del PBI, que desde principios de siglo marcaban una tendencia muy alta en ambas economías, sufrieron en 2020 el terrible efecto de la pandemia por COVID 19, aunque son nuevamente alentadoras para ambos países en los próximos años, superando ampliamente las correspondientes al resto del mundo.




Las previsiones para el año 2040 establecen que la participación de la población se reduciría a 34%, en tanto que el PBI conjunto superaría el 52% del total mundial.


Es previsible que China se constituya en la primera economía mundial, en tanto que India pasaría a ser el primer país en materia de población (1.550 mill.hab para esa fecha), ya que las proyecciones de crecimiento poblacional marcan una tendencia muy disímil con 0.1% para China y 1% para India, en los próximos años.


La agricultura ha sido siempre la base de la economía India. Actualmente, representa el 18% del PIB y de ella depende el 58% de la población.


No obstante, la economía actual en India, no ha podido resolver el problema de pobreza. Se estima que en este país es donde se concentra el mayor conglomerado mundial de pobres, con una malnutrición en niños menores de tres años que supera el 46%.


El porcentaje de personas que viven por debajo de la línea de pobreza según el Banco Mundial, es decir con menos de 1.25 US$/día, alcanza al 40% de la población total.


Ello pone de manifiesto el largo camino que debe transitar este país a fin de poder superar los problemas de déficit alimentario que hoy tiene.


Si bien la India es el principal país en materia de siembra de granos y oleaginosas, ello no alcanza.


El área cosechada supera 130 millones de hectáreas, seguido de cerca por China donde se registraron en 2021/22, 123 millones de hectáreas, no obstante, su producción solo alcanza 303 millones de toneladas, cuando los volúmenes en el otro gigante superan los 630 millones de toneladas. Cabe consignar que, del total del área, prácticamente el 85% de los predios no superan una hectárea.


La explicación de esta suerte de duplicación de la oferta agraria se debe al avance tecnológico que experimento China, coincidente con los cambios en su política agrícola, que incentiva mas a los productores a incrementar la producción bajo esquemas de economías de escala, dejando de lado su tradicional sistema productivo con una fuerte participación del Estado.


Por el contrario, en India los rendimientos unitarios siguen siendo aun muy bajos, claramente por debajo de los promedios mundiales, en especial en los oleaginosos, de allí que desde el Estado se intenta promocionar cambios en la legislación para revertir esta tendencia.


No obstante, hace unos meses atrás, más de un tercio de la población total de India se manifestó en contra del cambio en la legislación actual en materia de política para el sector, que se limitan a tres leyes específicas, sancionadas hacia fines del 2020.

  • Ley de promoción y facilitación del comercio de productos agrícolas,

  • Ley del acuerdo de garantía de precios y servicios agrícolas para los agricultores (empoderamiento y protección),

  • Ley de productos básicos,

Desde el gobierno, se afirma que estas leyes servirán para ayudar a los agricultores, eliminando los impuestos y otras cargas financieras vigentes, para ayudarles a fomentar la inversión privada en la agricultura, incrementando la tecnología aplicada, además de inducirlo a vender sus productos directamente a las empresas.


Por su parte, los agricultores sostienen que las nuevas leyes les impedirán obtener un "precio mínimo de apoyo" (MSP) garantizado y que las empresas podrán acaparar la producción. Al mismo tiempo sostienen que, estas medidas abriran los mercados a la competencia, lo cual significa que los precios ya no se mantendrán en un nivel justo, dejando a los agricultores expuestos a que las grandes empresas se aprovechen de ellos, provocando a su vez una caída de los salarios.


Sin duda en un planeta globalizado como el actual, tendiente a mercados más transparentes y libres, el rol del estado comienza a limitarse, básicamente en cuanto a los aspectos de control y fiscalización del comercio, sanitarios, promocionales, etc., pero sin entrometerse en el libre juego de la oferta y la demanda.


En el cuadro adjunto se presenta la información que el USDA proyecta en materia de área, rendimientos y producción, para el ciclo que se inicia.



La población urbana ha crecido a lo largo del siglo XX más de once veces, concentrándose básicamente en las grandes ciudades. No obstante, la población rural, que en los 60s superaba el 82%, aún participa en más del 65% de la población total, lo cual implica 900 millones de personas.


La realidad muestra que, los procesos migratorios internos del campo a las ciudades, al igual que en China, está llevando a fuertes cambios en los hábitos de consumo, incorporándose a las dietas nuevos alimentos de mayor contenido proteico.


De esta forma, los saldos exportables de commodities previsiblemente disminuyan en la próxima década, a consecuencia de consumos crecientes y una producción que aumentaría a una menor tasa, previéndose que al igual que China, la India se transforme paulatinamente en un demandante importante de ciertos productos.


Para ello se deberán ir resolviendo aspectos comerciales que aún siguen siendo limitantes. El sector agrícola resulta ser el que mayores barreras arancelarias presenta. Los productos más protegidos son bebidas y tabaco (aplican aranceles promedio de 68%), té y café (56%), azúcares y productos de confitería y oleaginosas, grasas y aceites (35%), lácteos, frutas, cereales y productos animales (alrededor de 30%).


Existe un Acuerdo de Preferencias Fijas (APF) entre Mercosur e India que se estaría renegociando para ampliarlo a uno de Libre Comercio. Firmado en 2004 y en vigor desde 2009, el APF incluye preferencias arancelarias recíprocas para un conjunto limitado de productos (450 de los cuales sólo un 8,4% son agro). Las preferencias oscilan entre el 10% y el 20% del arancel.



En el cuadro adjunto se observa el incremento en los consumos de los principales commodities en India, que se traducen en menores saldos exportables tanto de forrajeros como en harina de soja, en tanto que se incrementa año tras año la importación de aceite de soja.


Para este ciclo se espera que India importe mas de 3.7 millones de toneladas de este aceite al que se suman 8.2 mill/ton de aceite de palma, 1.8 mill/ton de aceite de girasol y otros aceites totalizando 14 mill/ton de compras.


El aceite de palma es el de menor calidad en relación con el resto de los aceites, ello se debe a que tiene un alto contenido de ácidos grasos saturados que lo hace menos saludable para el consumo humano. No obstante, debido a su precio más bajo, su comercio es muy dinámico, orientándose especialmente a los países de menores ingresos (India, China, Pakistán, Bangladesh, etc.).


Cabe consignar que, en 2020, India adquirió 2.9 mill/ton de aceite de soja en Argentina, lo cual represento el 54% del total comercializado al exterior en todo el año. En los primeros 7 meses de 2021 los embarques a ese destino superaron el 45%.


En termino de ingresos de divisas esto significo un valor medio de 3.000 mill/dol, en tanto que el acumulado para este ciclo alcanza 2.200 mill/dol producto de un volumen obviamente menor, pero con precios de aceites mucho más elevados.


En girasol, aceite de mayor calidad, los volúmenes son mucho menores, aunque la participación de India en nuestra estructura de exportación también es mayoritaria con niveles entre 30/35% del total exportado.


Ello es sumamente importante, ya que parte de los aceites en Argentina eran posteriormente transformados en biocombustibles.


El mercado de biocombustibles a nivel local que había experimentado un importante desarrollo hasta mediados de la última década, se revirtió por diversos aspectos, relacionados a las limitaciones al ingreso en ciertos países, bajas cotizaciones de los combustibles fósiles, altos precios de las materias primas, falta de actualización de precios locales, etc.


A ello se suma que, la ley de biocombustibles, que regirá al sector hasta 2030 reduce el corte obligatorio del 10% al 5%. Además, cuando el incremento en los precios de los insumos básicos para la elaboración del biodiésel pudiera distorsionar el del combustible fósil en el surtidor, o ante situaciones de escasez por parte de las empresas elaboradoras, el Estado tendrá la facultad de reducir el corte hasta el 3%.


Argentina es el principal productor y exportador de aceite de soja, con más del 50% del market share mundial, por lo cual, si no puede canalizar parte de su producción como biocombustible, puede influir negativamente en los precios, como consecuencia del exceso de oferta. El dato positivo es el incremento aumento en las exportaciones argentinas a India y China, que en conjunto participan en torno al 60% del mercado de exportación.


En resumen:

  • La Republica de la India esta, al igual que otras economías emergentes del sudeste asiático, en una fase de fuerte crecimiento económico, solo limitado por la pandemia de COVID 19, aunque las proyecciones actuales son optimistas nuevamente para el mediano plazo.

  • Al mismo tiempo se observa un incremento poblacional de proporciones, sumado a un proceso migratorio muy importante, que implica nuevos hábitos de consumo y requerimientos adicionales en materia alimenticia.

  • Si bien se prevé un aumento en la producción de la mayoría de los commodities, la demanda proyectada limitaría las exportaciones e incluso podría transformar a este país, en el mediano plazo, en un neto importador de alimentos.

  • Ello implicara la necesidad de cambios en su política arancelaria, que limita muchas veces un comercio mas fluido con el resto de los países.

  • No obstante, se observa en los últimos años, donde se reducen drásticamente los saldos exportables y se tiende a revertir esta tendencia, con la posibilidad de constituirse en un importante demandante de productos agropecuarios.

Ello es manifiesto en las compras de aceites que superan las 14 mill/ton, y donde Argentina es un proveedor muy importante, en especial de aceite de soja.