El Viento de Cola, ¿hacia dónde nos lleva?


Nuevamente, el viento de cola de los precios internacionales nos da la posibilidad de subsistir un año más, con el beneficio que genera esto para el país y la mesa de los argentinos; con el perjuicio que presenta esta oportunidad persistente, que parece adormecernos y no es aprovechada como corresponde.

Nos acercamos a un fin de año con sorpresas climáticas. Primero sequía, luego buenas lluvias, heladas tardías y en adelante, veremos… Un año donde la intensión de siembra final es de 37,3 millones de has (2% de incremento vs.2020) y un estimado de producción del orden de los 140 mill de Tn; un año donde los precios de los mercados de futuro presagian que el viento de cola, aunque suave, parece que continuará y así es que el Lic. G. López de Agritrend proyecta ingresos por exportaciones del complejo granario cercanos a 40 mil millones de dólares para esta campaña 21/22.


Otro año más que nos encuentra aún sin la posibilidad de mirar a largo plazo, sin contar con una definición del rumbo de hacia dónde vamos, sin una definición de integrarnos al mundo como país y crecer exportando cada vez más, sin la existencia de reglas de juego que permitan pensar en inversiones y por lo tanto en generar nuevos empleos genuinos.

Toda esta realidad se refleja en el estancamiento en general que vemos en las actividades productivas en los últimos años donde no hemos podido sostener políticas que promuevan el crecimiento y la inversión. Por el contrario hemos vuelto a APLICAR RECETAS QUE HAN FRACASADO UNA Y OTRA VEZ , como la intervención y el dirigismo del Estado, una cada vez más elevada la presión fiscal, cupos y restricciones monetarias, comerciales, cierres de exportaciones, precios máximos etc..


Si sumamos al combo la Pandemia en 2020 y 2021, el resultado final es el que hoy tenemos: en camino a una inflación de las más altas del Mundo, un País sin moneda, una muy baja tasa de Inversión Privada, estancamiento o caída del empleo privado y con ello índices de Pobreza e Indigencia que deberían hacernos reflexionar de una vez.


El comercio internacional durante la Pandemia cayó mucho menos de lo pensado inicialmente y mejoró rápidamente durante 2021. Los pronósticos de crecimiento del PBI de las distintas regiones del Mundo se recuperan y con ello la demanda de alimentos vuelve a tasas de crecimiento algo menores a la de hace unos años, pero con tendencias crecientes.


El Comercio Mundial reacciona rápido y con cambios sustanciales respecto a la pre pandemia, entre los que se destacan los costos de logística que encarecen los bienes de bajo valor.


Muchos son los trabajos de la Fundación que marcan el potencial productivo de la Argentina en lo que a Agroindustria se refiere. Todos ellos hacen también referencia a que para poder llegar a esos niveles de producción es necesario poder CONTAR CON UN SENDERO QUE SOLUCIONE NUESTROS DESEQUILIBRIOS MACROECONÓMICOS que genere la confianza necesaria para decidir las inversiones que hay que realizar.


Sin confianza en el país, sus Instituciones y su economía es difícil arrancar.


El nuevo escenario del Congreso a partir de 2022 plantea al menos un cambio en las mayorías automáticas existentes y debería permitir replantear prioridades y generar nuevos proyectos que den certidumbre al rumbo que el País quiere tener.


La incógnita surge fuertemente: ¿Este nuevo escenario parlamentario será una nueva etapa? ¿Servirá para construir o para mayor división y paralización? ¿El viento de cola de los precios internacionales nos lanzará hacia una meta sostenida, de una buena vez? ¿Volveremos a recuperar la confianza?