El alza de los commodities, motorizada por la demanda mundial

Lic. Gustavo López - Consultor de la Fundación Producir Conservando

En el ciclo que se inicia, se espera la recomposición de la oferta mundial, afectada en algunos países por problemas climáticos, con una demanda muy dinámica, creciendo año tras año, lo cual permite inferir que los altos precios de la mayoría de los commodities pueden continuar.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA de su sigla en inglés) dio a conocer su primera proyección de oferta y demanda mundial para los principales granos y derivados correspondiente al ciclo 2021/2022. Este informe muy esperado por la mayoría de los productores y operadores, debido a su influencia en los precios de los granos, en el mercado de Chicago, que por entonces se mostraban en sus niveles máximos desde hace al menos ocho años, no cubrió las expectativas alcistas de estos, lo cual se tradujo en variaciones en las cotizaciones muy significativas en un marco de altísima volatilidad.

Recordemos que los precios corrientes de los granos, experimentaron una suba muy importante en los últimos meses, similares a los que se presentaron en los ciclos 2007/08 y 2011/12, y que se constituyen en los más altos de las dos primeras décadas del nuevo siglo.

En todos ellos, se presentaron problemas de fallas en las cosechas, que llevaron a una escalada en los precios muy importante. En la situación actual, si bien se registraron algunos inconvenientes en la oferta de los principales exportadores (Estados Unidos, Unión Europea, Argentina), quien genera mayor presión sobre las cotizaciones es la demanda, incluso en el marco de las restricciones que produjo la actual pandemia de Covid.

La demanda liderada por China y los países del sudeste asiático, se generalizó en la mayoría de los commodities, en especial en soja y sus derivados (aceite y harinas proteicas), granos forrajeros y trigo.

Esta tendencia, debería ir creciendo a medida que se vaya superando los problemas sanitarios a nivel mundial, con el incremento del consumo de los alimentos. A ello se suma, en el caso particular de China, un sostenido aumento de sus compras de soja y maíz, para recomponer los diezmados planteles de cerdos a raíz de los problemas derivados de la peste porcina africana, que llevo a una redefinición de las explotaciones porcinas, apuntando a sistemas productivos de mayor escala más eficientes.

Pero veamos que perspectivas se presentan para cada uno de los principales granos:

Trigo

Las previsiones para este nuevo ciclo según el USDA marcan varios récords en cuanto a los números aportados. Se espera la mayor superficie sembrada del quinquenio, con un nivel de consumo muy elevado que condice con una producción recuperada, luego de algunos inconvenientes particularmente en los países de la Unión Europea y los ex soviéticos (Rusia, Ucrania y Kazajistán), incluso en Argentina donde problemas climáticos limitaron una producción que se previa como muy importante.

Se destaca un comercio en su máxima expresión, liderado por el tándem soviético y la recuperación de la U.E. Australia y Argentina. La relación stock vs. consumo es una de las menores y se acentúa más la caída si se obvian las existencias en China, que no tienen incidencia en los mercados por ser un país que probablemente se transforme en un nuevo importador neto.

En términos locales, las condiciones están dadas para que se expanda el área bajo siembra a niveles de entre 6.5/6.7 millones de hectáreas, lo cual en un contexto de clima favorable como pronostican los expertos, podría traducirse en una producción y saldo exportable récord del orden de los 21 y 13 millones de toneladas respectivamente. Esta adhesión por parte del productor se hace extensible a la cebada, donde se prevé también una mejora en la superficie plantada y su producción.

Uno de los principales motivos de la mejora en ambos cultivos, son los muy buenos precios a cosecha. En trigo se negocian las primeras posiciones en torno a 210/215 dol/ton, valores de los mas elevados de los últimos 10 años. La mayor incertidumbre del sector productivo, son los aspectos relacionados a la posibilidad de incrementar el nivel de aranceles de exportación. En la actualidad estos se ubican en 12%, teniendo el Poder Ejecutivo la potestad de elevarlos sin autorización del Congreso hasta el 15%. A ello se suma cualquier tipo de intervención del Estado (restricciones a las exportaciones, cierres temporarios, cupos etc.), que pueda alterar el normal desarrollo de los mercados.

Ambos conceptos, llevaron a una venta anticipada por parte de los productores, en gran medida ya declarada como venta al exterior de cerca de 3 millones de toneladas de la nueva campaña.

En términos generales, se podría inferir que es un mercado muy sano, previéndose precios al menos similares al ciclo 20/21, encontrando un sostén adicional por la firmeza de la soja y el maíz; recordemos que a nivel mundial el trigo tiene un consumo como forraje del orden del 20/22%.


Maíz


La situación del maíz a nivel mundial muestra un esquema sumamente ajustado.

Si bien se espera una nueva expansión en el área mundial, llegando a prácticamente los 200 millones de hectáreas, la producción alcanzaría un nuevo récord de 1.190 millones de toneladas.

Quizás esta sea una de las variables más controvertidas. Como se observa en el cuadro adjunto, el USDA descuenta cosechas muy altas en los tres principales oferentes mundiales. En Estados Unidos, donde si bien se normalizaron las tareas de siembra, se apuesta a que los rendimientos finales permitan alcanzar la producción más alta del quinquenio.

Algo similar se espera en Brasil, que como sabemos esta pasando una de las peores sequias por décadas en los estados del sur, que redujo drásticamente la “zafrinha” 2020/21 y Argentina, que debería volver a niveles récord del orden de 51 millones de toneladas.

El comercio mundial, podría superar los 196 millones de toneladas, de los cuales mas del 70% lo aportaría Estados Unidos -con menor participación que el ciclo anterior, para recomponer sus mínimos stocks internos-, Brasil y Argentina.

Estos volúmenes permitirían satisfacer una muy importante demanda, donde se incluyen nuevos actores como China quien se consolidaría como un exportador neto con niveles que rondarían los 28/30 millones de toneladas.

De esta forma, asistiríamos a un esquema de stock finales de los mas bajos, equivalentes a solo el 8% del consumo mundial. También aquí se excluyen las existencias en China, debido a su nula incidencia en el mercado y a la escasa fiabilidad de los datos.

También en maíz se presenta localmente un precio a cosecha atractivo, del orden de 190/195 dol/ton, que motivaría a los productores a incrementar su área y por ende su producción.

Al igual que en trigo, se teme cualquier cambio en la política agrícola que pueda entorpecer el fluir de las negociaciones. Hacia inicios de junio las ventas de los productores con entrega futura totalizaron 3 millones de toneladas, con declaración de venta al exterior de 2.1 millones de toneladas.

En síntesis, el esquema de oferta y demanda mundial se muestra muy equilibrado, con una fuerte hipótesis de producciones récord en los principales oferentes, que permitan cubrir una demanda en permanente expansión, lo cual se traduce en precios sostenidos, con altísima volatilidad, como resultado de una situación climática errática que deberá estabilizarse a la brevedad.


Soja

La soja no escapa a lo apuntado en trigo y maíz. También aquí se esperan cosechas muy abultadas, que La puedan satisfacer una demanda en franco ascenso.

También en soja, el USDA apunta a un incremento importante en el área de casi 2 millones de hectáreas en los Estados Unidos, que en consonancia con rendimientos medios previstos en 3.415 kg/ha, le permita volver a una producción cercana a los 120 millones de toneladas.

Estos se orientarían prioritariamente a los consumos internos y a generar un saldo exportable muy importante que lo consolida como líder en la mundial en la materia, aunque menor al del ciclo pasado, si se pretende al menos mantener los muy escasos stocks de cierre.

Además, debería darse en un contexto donde Brasil, continúe expandiendo su área y alcance un volumen récord de 144 millones de toneladas y Argentina al menos ronde los 52 millones de toneladas.

De esta forma se lograría abastecer una industrialización y comercio mundial en pleno crecimiento, y mantener stocks relativamente similares al ciclo previo.

Una vez más Argentina debería mantener su área bajo siembra y mejorar su productividad si se pretende alcanzar una producción como la prevista por el USDA, de 52 millones de toneladas. Los precios también son atractivos con niveles de 310/315 dol/ton a cosecha, aunque muy dependientes de la altísima volatilidad del mercado de Chicago, que ingreso en el llamado “weather market”, en virtud al impacto del clima en el desarrollo de los cultivos del hemisferio norte.

Probablemente, sea en soja donde el USDA se muestra mas optimista, y es donde los operadores presentan mayores divergencias entre sus proyecciones y las del Organismo americano.

En síntesis, deben alinearse todos los planetas para que en el próximo ciclo puedan darse situaciones bajistas en materia de precios de los commodities.

Principales Claves a considerar este año:

  • Oferta y Demanda Mundial muy ajustada.

  • Expectativas de producción del USDA muy ambiciosas, para mantener un esquema de stock limitados.

  • La Demanda sigue traccionando, con China liderando los embarques.

  • Los precios continúan muy sostenidos pero con una muy alta volatilidad y fuerte participación especulativa de los fondos, dependiendo de la evolución climática americana.

  • Expectativas de expansión de área y producción en Argentina. Precios atractivos a cosecha.

  • Incertidumbre en las políticas agrícolas y cambiarias en Argentina.

  • Imperiosa necesidad de cobertura (termino, opciones, forward, canjes, etc) para limitar la exposición a la fuerte volatilidad.