Buenas Prácticas... Rotación de cultivos, el mejor negocio.

Francisco Oliverio /en ref. a dr. D. Beck


Para una empresa, la rotación de cultivos es crítica. No solo afecta el resultado económico a corto plazo sino también la sustentabilidad a largo plazo. Una rotación efectiva puede: reducir las malezas de difícil control, reducir las plagas y los costos de fertilizantes, aumentar capacidad del suelo de retener agua, mejorar el ciclo de nutrientes y en definitiva, mejorar la salud del suelo. Los productores son los primeros interesados en mejorar el suelo. Una buena rotación no solo mejora el suelo sino que además fija más carbono del que emite logrando un balance positivo.

Desde la Fundación Producir Conservando nos interesa compartir definiciones de dr. Dwayne Beck de la Universidad de South Dakota, EEUU, recibidas durante en el último viaje de capacitación que hicimos a su campo experimental, Dakota Lakes. Si bien existen varios tipos de rotaciones (rotaciones simples, simples con especies perennes, rotaciones compuestas y otras llamadas complejas) consideramos muy interesante dos tipos de rotaciones que el Doctor Beck incluye siempre en sus charlas o giras. ROTACIONES APILADAS:

Esta clasificación incluye rotaciones donde los cultivos se realizan en sucesión (normalmente dos veces) seguido de un largo descanso. EJEMPLO: Trigo-Trigo-Maíz-Maíz-Soja-Soja. Una de las principales razones por las que la agricultura se enfrenta a problemas insectos y malezas resistentes es que las rotaciones más utilizadas crean condiciones que favorecen a individuos específicos de una población de manera constante y de manera previsible que permiten que ese biotipo se convierta en poco tiempo en el predominante. El secreto es que la rotación sea diversa tanto en la secuencia de cultivos como en los intervalos entre cultivos, de lo contrario seleccionarán un biotipo que se adapte, se reproduzca más rápidamente y se convierta en un problema. Es muy importante para estas rotaciones tener al menos un intervalo largo entre cultivos iguales. En nuestro ejemplo, entre el segundo Maíz y el siguiente pasan 4 años. Para proporcionar la máxima protección contra las plagas con ciclos cortos, uno de los intervalos debe ser lo suficientemente largo como para permitir que las poblaciones de ciertas enfermedades o malezas caigan a niveles muy bajos y no causen problemas cuando vuelva el mismo cultivo a la rotación. Normalmente los cultivos experimentan pocos problemas de plagas el primer año. Si se repite el mismo cultivo el año siguiente en ese lote, el desarrollo es tan bueno o mejor que el primer año. Los problemas comienzan del 3er año seguido en adelante y es por eso que en ese momento cambiamos nuevamente de cultivo. Las rotaciones apiladas intentan mantener confundidas a las plagas a través de la diversidad en las secuencias y los intervalos de cultivos. Se gana diversidad mientras se reduce el número de cultivos. Permiten una combinación de programas de herbicidas residuales largos y cortos. Este enfoque puede reducir costos y minimizar la posibilidad de tolerancia y resistencia. ROTACIONES QUE UTILIZAN SECUENCIAS APILADAS Y NORMALES: Este enfoque es un híbrido entre las rotaciones apiladas y los otros tipos. La idea es utilizar pilas para la especie donde la ventaja es mayor y evitarla para otras especies que no se ven favorecidas cuando se cultivan dos años seguidos. Este puede ser el tipo de rotación más poderoso y adecuado. La clave es comprender cómo funcionan los ciclos naturales y utilizar secuencias e intervalos para crear el tipo de ambientes que favorecen los cultivos y al mismo tiempo evitan las plagas, enfermedades y malezas problema. Estos conceptos se adaptan muy bien a la zona donde el Doctor Beck trabaja (South Dakota, EEUU). Solo es cuestión de ponerlos en práctica para definir si hay que hacer o no algún pequeño cambio para que se adapten a nuestras diferentes zonas productivas.


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