Derribando mitos: ¿Quiénes emiten más Gases de Efecto Invernadero?


Desde hace casi una década el tema Cambio Climático pasó a ocupar un lugar importante en la agenda de todos y la mirada del mismo desde las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero fue el lugar elegido para caracterizar el problema.


La Universidad de California (UC Davis) y su grupo de trabajo en Clear Center, generaron contundente información respecto del papel y responsabilidad de las actividades ganaderas en el Cambio Climático y van aquí algunas consideraciones importantes.


Una buena parte de la mala reputación de la agricultura animal proviene de la falsedad de que el ganado es la principal fuente de gases de efecto invernadero en nuestra sociedad.


Estados Unidos, depende en gran medida de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para proporcionar datos sobre los gases de efecto invernadero. Según el informe de 2016 de la EPA, los siguientes sectores/actividades contribuyen a los gases de efecto invernadero: transporte: 28 %, energía: 28 %, industria: 22 % y agricultura: 9 %. La cifra de agricultura incluye la agricultura animal en un 3,9 por ciento y dentro de esta el 2% corresponde a la carne vacuna.


La EPA cita las emisiones directas de todos los sectores para cuantificar las emisiones de varios sectores en igualdad de condiciones, ya que no todos los sectores han completado los análisis del ciclo de vida (LCA) con respecto a sus emisiones. En otras palabras, usar emisiones directas al comparar otros sectores es una comparación de manzanas con manzanas, aunque no es la más completa.


Aunque la contribución de la agricultura a las emisiones de gases de efecto invernadero es chica y no debe ignorarse, palidece en comparación con otros sectores. Esta información es muy diferente de la creencia popular de que el ganado, y por lo tanto, nuestro consumo de proteína animal, debe cargar con la mayor parte de la culpa del cambio climático.


En 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó un estudio mundial titulado “La larga sombra del ganado”. Afirmó, entre otras cosas, que el ganado contribuía con un asombroso 18 por ciento a las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo. La FAO llegó a una conclusión sorprendente: a nivel mundial, el ganado emitía más gases de efecto invernadero que todos los modos de transporte combinados.

A raíz de este estudio y del resultado que arrojó, el sector reclamó fuertemente que tuvo que haber habido un error en la metodología utilizada para recopilar datos. La FAO reconoció luego que se subestimó el impacto del transporte y, por lo tanto, se sobreestimó el impacto relativo del ganado.


¿Dejar de comer carne puede ayudar a salvar el planeta?

Es asombroso cuántas personas siguen pensando que el simple hecho de dejar de comer carne, incluso una vez a la semana, supondrá una reducción significativa de gases de efecto invernadero (GEI), si volverse vegano impacta en sus huellas de carbono individuales y en las emisiones de GEI en general. Un estudio realizado por los profesores Hall y White encontró que, si todos en los Estados Unidos dejaran de comer carne una vez a la semana, se produciría una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero del 0,3 por ciento. Si los estadounidenses se convirtieran en 100 % veganos, veríamos una reducción del 2,6 % en los GEI. Una diferencia medible, sin duda, pero lejos de ser importante.


El mensaje al consumidor debe ser claro. Comé carne si querés, reducí el consumo o elimínala de tu dieta si querés, pero comprende que cualquier elección que hagas con respecto a la carne probablemente no hará una diferencia apreciable en los GEI y en el Cambio Climático.



 

Fuente CLEAR Center

https://clear.ucdavis.edu/explainers/fossil-fuels-vs-animal-agriculture