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Producir Conservando
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Hacia un rumbo Agropecuario

La Fundación Producir Conservando se constituyó en 1991. Desde entonces, la producción del campo creció en forma casi ininterrumpida. La producción de granos pasó de 40 a casi 100 millones de toneladas y las exportaciones agropecuarias y agroindustriales llegaron a representar algo más del 60% de las exportaciones del país.
Desde el año 2002 dirigimos nuestras acciones hacia la Cadena Agroalimentaria, con el objetivo de aportar ideas y proyectos que aporten a la construcción de un Plan Estratégico (una visión) para el sector:

• Empleo:
El sector agroindustrial genera el 36,6% del empleo directo del país. En un trabajo realizado por el Dr. Juan Llach para la FPC explicamos que las cadenas agroindustriales generan casi el 36% del empleo total del país (esto implica 5.592.300 puestos de trabajo). Si no se incluyen los Planes Jefas y Jefes de Hogar el porcentaje aumenta al 37%.

Efecto multiplicador: Por cada empleo que se genera en el sector primario rural, se generan casi 4 empleos en el resto de la cadena agroindustrial.
El mismo trabajo demuestra que por cada uno de los puestos de trabajo directos en la etapa primaria se generan 3,83 puestos de trabajo en otras etapas y sectores. En otras palabras, hay una relación de casi 4 a 1 (3,83:1) entre empleo primario agropecuario y generación total de empleo agroindustrial.

• Aporte Tributario:
La Cadena Agroindustrial aporta el 44% de los recursos tributarios de nuestro país. Un trabajo realizado por el Dr. Porto, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata para la F.P.C, se demostró que el aporte tributario de la Cadena Agroindustrial (CAI) representó un 44% del total de los recursos del sector público argentino en el año 2005 (en función de los últimos datos oficiales publicados).

• El trabajo realizado por Llach
“El Auge de la Demanda Mundial de Alimentos 2005 -2020: Una oportunidad sin precedentes para la Argentina” en el 2008, muestra que nuestro país tiene una oportunidad sin precedentes y que la demanda de alimentos se mantendrá firme en los próximos años. “El mundo está viviendo la primera etapa de la revolución de los alimentos del siglo XXI; un cambio estructural profundo que ofrece a la Argentina una oportunidad sin precedentes; sustentado por el crecimiento generalizado de los países emergentes y en desarrollo, que en los últimos años contribuyeron con más de la mitad del aumento del PIB mundial en dólares a precios de mercado”. “El gran desafío que tiene la Argentina por delante es encontrar una economía política que no reprima el desarrollo de su sector más eficiente, el agroalimentario, pero dando cabida al mismo tiempo al desarrollo de la industria y de los servicios”

• Argentina 2020,
135 millones de toneladas: En el 2002 planteamos que la producción agrícola podría alcanzar los 100 millones de toneladas de granos al 2010; en el 2005 corregimos esa estimación proyectando unas 122 millones de toneladas de productos agrícolas en el 2015. Hoy planteamos el objetivo de sembrar 40 millones de hectáreas y producir 135 millones de toneladas en el 2020 (esto implica que puede haber años buenos en los que la producción puede llegar a los 150 millones de toneladas).

Una producción de 135 millones de toneladas generaría un saldo exportable de 105 millones de toneladas por un valor cercano a los 32.000 millones de dólares, que representan un incremento de 10.000 millones de dólares frente al promedio de las exportaciones del 2010.
Implicaría además alcanzar en el 2020 un Valor Bruto de la Producción de 37-39 mil Millones de dólares frente a los 11.000 millones del promedio 2002-2006, o los 1200 millones de dólares de los 70”, los 3500 de los 80” o los 5800 millones de los 90”.

En el año 2005 se propuso una Reforma Impositiva –realizada por el Dr.J. Llach- en la que, manteniendo la solvencia fiscal, se propone eliminar o reducir sustancialmente los impuestos distorsivos, diminuyendo los niveles actuales de evasión (que alcanza el 39%) y creando al mismo tiempo las condiciones para que en su reemplazo tenga un papel muy importante el impuesto a las ganancias.

De aplicarse esta reforma en la Argentina, se lograría un aumento en la inversión, en el crecimiento y en las exportaciones; un significativo blanqueo de la economía y la generación de nuevos empleos genuinos para el País.

También señalamos en el 2004 que la producción de carne podía casi duplicarse, pasando de los 2,65 millones de toneladas producidas en el 2002-2003 a casi 4 millones de toneladas, gracias a la aplicación de mejores prácticas de manejo y a lograr un aumento del peso promedio de faena. Con estos niveles de producción y manteniendo el Consumo Interno en los actuales niveles, las exportaciones de carne hubieran podido alcanzar los 1,2-1,3 millones de toneladas para fines de la década o antes, con ingresos por exportación cercanos a los 2.000 millones de dólares.

La Agenda del Futuro (para el Sector, y para el País)

El primer punto de la agenda de trabajo indica que el sector público y privado tienen el desafío de elaborar un Plan Estratégico para el sector y el País y en conjunto trabajar para llevarlo a cabo. El mismo permitirá generar un marco de crecimiento que mejore la producción, el consumo interno en cantidad y calidad y que al mismo tiempo podamos exportar. Debería además terminar con la actual antinomia entre exportación y consumo interno, y aprovechar las oportunidades que un mundo cada vez más demandante de alimentos nos ofrece. Existen reiterados trabajos que demuestran que la Argentina produce alimentos (equivalente calórico) para 400 millones de personas; sin embargo nos enfrentamos con la paradoja de no poder alimentar a 40 millones de argentinos, y nos encontramos con el problema de la desnutrición, en un país rico en producción de alimentos.

• En el plano agrícola, la prioridad de la agenda 2011 es poder comenzar a desmantelar la maraña de regulaciones e intervenciones al comercio surgidas en los últimos años, que le han quitado transparencia y transferido un elevado costo adicional a la producción. Asimismo, es estratégico resolver las limitantes en infraestructura, donde la capacidad de almacenamiento, transportes, red caminera, además de puertos y procesamiento industrial en algunos productos, son puntos centrales a resolver en los próximos años. También, es urgente que el sector resuelva el problema de la propiedad intelectual en las semillas autógamas, que además esconde una fuerte evasión en el mercado de granos, y compromete el futuro del sector.

• El sector ganadero tiene un gran potencial por delante. Sin embargo, la agenda del futuro debería focalizarse tanto en aumentar la producción (para poder atender las necesidades del consumo y a la vez las de la exportación); como en resolver los problemas de competencia desleal en lo sanitario, fiscal y comercial que existe en la cadena de carnes y que limita su crecimiento.

• Otro tema, también estratégico en la cadena de carnes, es el Sanitario. En referencia a la Sanidad y Calidad de nuestros alimentos, hace falta un cambio de fondo en los organismos de fiscalización y control, buscando un perfil técnico de excelencia, descentralización y delegación de funciones operativas, contando con un presupuesto acorde. Aún existen diferentes estándares sanitarios según los operadores sean para mercado interno, exportación o incluso distintos requisitos por provincia y/o localidad. Asimismo, hay que trabajar sobre los Sistemas de Información, y poder garantizar a futuro la Trazabilidad de los Productos, cumpliendo con las crecientes exigencias de los consumidores, quienes van a demandar cada vez más “sanidad, calidad e inocuidad” de los alimentos.

• Deberemos tener una agresiva y profesional política comercial externa, para superar las barreras y trabas que hoy nos imponen los mercados y a la vez será necesario fortalecer los programas de promoción de exportaciones para poder ganar nuevos mercados, agregar valor a nuestros productos y colocar íntegramente nuestros saldos exportables.

• Finalmente la Agenda deberá incluir como pilar estratégico para el crecimiento un esfuerzo importante en EDUCACION y CAPACITACION para quienes vivimos en este País.

El sector agropecuario tiene mucho para seguir creciendo, aportar ingresos externos adicionales y generar más trabajo, pero necesita el marco adecuado para que ello se produzca. Necesita un Programa Estratégico que permita contar con reglas de juego claras y de mediano y largo plazo.

Un País no puede crecer armónicamente sin un Plan, ya que de lo contrario se benefician algunos sectores a costa de otros y esto frena el crecimiento global. Trabajemos con aquella visión de País que nos permita aprovechar las oportunidades que nos ofrecen un futuro próspero, para todos.

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